Residencia temporal no lucrativa. Solvencia acotada en el tiempo

Residencia temporal no lucrativaA pesar de nuestros muchos defectos, España es un destino anhelado para una jubilación o un año sabático de buena parte de la clase media alta del mundo. Si se trata de un ciudadano comunitario, no tiene más que traer su tarjeta de identidad y su maleta. Como carecemos de capacidad legal para comprobar su solvencia, incluso admitimos clase media rasa. Si se trata de un ciudadano extracomunitario, solo admitimos a los que nos demuestren que carecen de antecedentes penales y que tienen  seguro de salud y solvencia económica, además de no necesitar  ocupar un puesto de trabajo en España para sostenerse. Sometemos esas condiciones a examen y nos aseguramos de adquirir habitantes que vayan a gastar dinero en nuestro territorio (sobre todo en el Mediterráneo) trayéndolo de otros lugares donde lo almacenan o producen, y ocasionando pocos inconvenientes.

El primer filtro que la obtención del permiso de residencia debe pasar es, por lo general, la embajada española correspondiente en su país de origen o residencia legal. El Tribunal Supremo tuvo que examinar la denegación que la embajada de España en Teherán hizo de una solicitud de residencia no laboral por parte de un matrimonio iraní. El motivo real es que algo había que no les inspiraba confianza en los planes de futuro de la pareja, motivo aderezado con uno cuantificable, ya que se consideró que no acreditaban los requisitos de solvencia económica especificados en el reglamento de extranjería. Como ante la embajada están pidiendo un visado (necesario para el permiso de residencia una vez lleguen a España) y los visados se pueden conceder hasta por cinco años, la Administración decidió que los medios económicos a justificar se tenían que proyectar en esos cinco años. Esto es, tomando el 2012, año de la solicitud, el IPREM anual ascendía a 6.390,13 euros por lo que era necesario acreditar disponer de 31.950,65 euros si la referencia se tomaba un año y 159.753,25 si se tomaba a cinco años, a lo que habría que “añadir el pago de la vivienda que pretenden adquirir, por lo que el depósito no es suficiente para vivir en los términos que exige la norma y a falta de una fuente de percepción periódica de ingresos se desestimará el presente recurso”. Sí tenían holgadamente  31.950,65, pero no llegaban  a 150.000 euros líquidos.

La embajada apoyaba además su exigencia temporal en que los solicitantes, cuando fueron interrogados sobren sus planes de vivir en España, “habían expresado su deseo de residir de modo permanente (a cuyo efecto tenían una opción de compra para adquirir una vivienda en Málaga) y el artículo 46 del Reglamento utiliza la expresión “período de tiempo por el que se desee residir en España”. Poniéndose puristas, raro fue que calculasen medios de vida sobre los cinco años de visado y no sobre la esperanza de vida de la pareja.

En realidad, la solicitud de visado estaba circunscrita a la obtención de una autorización inicial de residencia temporal no lucrativa (sin realizar actividades laborales o profesionales), cuyo período máximo de validez es de un año. Por mucho que se empeñasen en residir legalmente en España para siempre, la Administración española no puede pronunciarse más que sobre esos 12 meses, la renovación de ese permiso debe ser evaluada a futuro en función de que cumplan o no requisitos en ese momento. Y esa es la conclusión a la que llega el Tribunal Supremo, es que: “Los medios de subsistencia requeridos deben corresponder, en definitiva, a cada período de autorización de residencia temporal no lucrativa que los solicitantes pretendan: bien al inicial de un año (o del período inferior para el que fuera solicitada), bien al renovado de dos años salvo que corresponda obtener una autorización de residencia de larga duración o de larga duración-UE” y, dado que los medios de vida eran suficientes para cubrir un año de residencia inicial según las exigencias del reglamento, procede concederles el visado.

Ignoro cuáles fueron las suspicacias que la pareja iraní activó en los funcionarios de la embajada española. Lo cierto es que se pusieron en modo mega puntilloso, que es una coraza administrativa que en muchas ocasiones funciona de forma eficaz, especialmente en extranjería. No todo el mundo está dispuesto a litigar durante dos años en un país extranjero.

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SIGA

Sonia Canay. Gestora administrativa
Departamento Jurídico de SIGA
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