Refugiados. Emigrantes que nunca quisieron serlo

Refugiados. Emigrantes que nunca quisieron serloAl evidente problema que supone el desplazamiento de cientos de miles de personas de su lugar de asentamiento por culpa de los conflictos armados (antes conocidos como guerras) y sus desventuras en el camino a la idealizada Europa hemos dedicado ya algunas entradas del blog, mucho antes que la foto del cadáver de un niño, casi un bebé, depositado por el mar en una playa turca en un intento para siempre fallido de salvar la vida, sacudiese especialmente las conciencias adormecidas.

Los que huyen de las guerras no son emigrantes, no se les aplica directamente la Ley de Extranjería. Si se les aplicase tendríamos que mandarlos a todos de vuelta a su guerra. La Ley de Extranjería se les aplica solo subsidiariamente. La mayor parte de ellos no viene con la intención de quedarse, sino con la de volver a su casa, o a la que se reconstruya en su lugar, en cuanto la situación política se lo permita. Si los conflictos se alargan, más probable es que opten finalmente por permanecer en los países de acogida. La norma reguladora de sus derechos y obligaciones básicas es la Ley de Asilo, revisada por última vez en el 2014. Al contrario que la Ley de Extranjería, la de Asilo es una regulación bastante estable, probablemente por su carácter de excepcional. La aplicación de nuestra Ley de Asilo debe respetar la normativa comunitaria e internacional sobre el tema.

Es refugiado cualquier ser humano que “debido a fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país, o al apátrida que, careciendo de nacionalidad y hallándose fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, por los mismos motivos no puede o, a causa de dichos temores, no quiere regresar a él,…”. No se reconoce la condición de refugiado a quien “constituya, por razones fundadas, un peligro para la seguridad de España; o haya sido objeto de una condena firme por delito grave y constituya una amenaza para la comunidad.” También quedan excluidos los que “ han cometido un delito contra la paz, un delito de guerra o un delito contra la humanidad; han cometido fuera del país de refugio antes de ser admitidos como refugiados, es decir, antes de la expedición de una autorización de residencia basada en el reconocimiento de la condición de refugiado, un delito grave, entendiéndose por tal los que lo sean conforme al Código Penal español y que afecten a la vida, la libertad, la indemnidad o la libertad sexual, la integridad de las personas o el patrimonio, siempre que fuesen realizados con fuerza en las cosas, o violencia o intimidación en las personas, así como en los casos de la delincuencia organizada, son culpables de actos contrarios a las finalidades y a los principios de las Naciones Unidas”.

Nuestros gobernantes han pasado de no querer/poder acogerlos a estar dispuestos a acoger a los que hagan falta en una absurda carrera por ganar posiciones ante una sociedad civil que ya se les ha adelantado. Y esta es un carrera larga y no exenta de obstáculos. No consiste en acogerlos y dejarlos en un gueto, consiste en intentar que se integren respetando su cultura, y que ellos respeten la nuestra. En principio, no están aquí para quedarse, están huyendo de las bombas. No va a ser fácil. No van a llegar mañana, tendrán que ser documentados y desplazados en un proceso de meses. Esperemos que la buena voluntad de estos días no se disuelva con la primeras dificultades, que las habrá.

Acoger a los refugiados es una obligación legal, que concurre en 145 países del mundo. Hay países cercanos al conflicto que se niegan a acoger refugiados, no ratificaron los instrumentos internacionales y tampoco están interesados en los seres humanos (culturalmente más cercanos a ellos que a Europa) que se ven desplazados por guerras, guerra en las que sí tienen interés manifiesto. Esos países son lo bastante ricos para acogerlos y para patrocinar equipos deportivos en Europa (Emiratos Arabes al Real Madrid y al París Saint Germain, Quatar al FC Barcelona, Etihad al Manchester City…). Nos guardamos mucho de reprocharles su falta de humanidad y aceptamos con alegría seguir dándoles publicidad a cambio de sustanciosas cantidades de dinero. Recordémoslo cuando empecemos a quejarnos de destinar recursos a foráneos cuando los nacionales no están del todo cubiertos. Que nos quejaremos en breve.

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SIGA

Sonia Canay. Gestora administrativa
Departamento Jurídico de SIGA

 

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2 respuestas a Refugiados. Emigrantes que nunca quisieron serlo

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