Plazos de renovación en extranjería

El sistema de documentación de los residentes que no tienen la nacionalidad española es un engranaje puramente administrativo. Eso supone que cada paso tiene su plazo, cada trámite su documentación a adjuntar, cada derecho su cadena de requisitos que demostrar. Ahora bien, las consecuencias de equivocarse en uno de los pasos o trasgredir el límite de un plazo pueden ser dramáticas.

Las renovaciones en extranjería tienen un plazo peculiar. Para la mayoría de las autorizaciones de residencia y trabajo se puede pedir en los sesenta días naturales previos a la fecha de expiración de la vigencia de la autorización. La presentación de la solicitud en ese plazo supone la prórroga de la validez de la autorización anterior hasta la resolución del procedimiento. También se puede solicitar en los noventa días posteriores a la fecha de finalización de la vigencia, y también se  prorrogará el permiso hasta la resolución del procedimiento, pero esa falta de previsión puede llevar a la incoación de un procedimiento sancionador por infracción.

El silencio administrativo (la falta de respuesta) tiene efectos positivos en este caso, por lo que si no se obtiene respuesta en 3 meses, la autorización se entiende renovada, tanto se haya entregado la solicitud en los sesenta días antes como si se hubiese realizado en los 90 días posteriores. Existe un sistema telemático de presentación de las solicitudes de renovación que se puede usar con certificado digital o a través de los gestores administrativos.

No se debe perder de vista que existe irregularidad documental si, habiendo pasado la fecha de vencimiento del permiso, no se solicita la renovación, aunque nos encontremos dentro de los 90 días de plazo. Obviamente es una irregularidad  que se resuelve con la simple presentación de la solicitud, pero suficiente para que se incoe un expediente de expulsión. Siendo tan amplio el plazo, uno se pregunta ¿cuál puede ser el motivo para que alguien renueve en el último minuto de los 90 días? Fuera del porcentaje de despistados e indolentes que habrá entre los residentes legales –semejante al de cualquier otro colectivo humano del mismo tamaño-, el  motivo es simple: más  importante que el plazo es cumplir los requisitos para renovar (sobre todo tener trabajo o medios de vida) y el expediente tomará como referencia el cumplimiento de requisitos en la fecha de solicitud. Si llegado el vencimiento no tengo trabajo ni rentas, hay 90 días de búsqueda de oportunidad. Y si el día en que la solicitud se hace no se ha conseguido resolver, queda ponerle una vela a “San Atasco Administrativo” para que el silencio haga el resto.

Esa afirmación de día de referencia no es del todo exacta. Desde la solicitud a la comprobación del cumplimiento de requisitos media un plazo, que varía según la carga de trabajo de la oficina que resuelve. La tendencia es resolver favorablemente y tomar como foto fija la situación que favorezca esa renovación. Si durante la tramitación se cumplen requisitos que no se cumplían el día de la solicitud la renovación será estimada.

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SIGA

Sonia Canay. Abogada. Departamento Jurídico-laboral de SIGA
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