Normas racistas y xenófobas en el fútbol base

Normas racistas y xenófobas en el fútbol baseComentábamos hace 18 meses las trabas que a los niños extranjeros o de origen extraterritorial se les ponen para jugar al fútbol de forma federada. Unas normas que surgieron para evitar la cosificación de las futuras estrellas del fútbol, proteger a los niños de ser zarandeados por medio mundo para explotar sus cualidades físicas. Con poco éxito, todo hay que decirlo, porque los grandes clubes tienen medios para saltarse la norma, aunque de cuando en cuando la FIFA haga el amago de enfadarse.

El problema no son, en realidad, los que llegan a estrellas del fútbol. El problema está en todos los que se quedan por el camino –que duplican o triplican a los que realmente llegan a tener una posición acomodada y reconocida en la profesión- , en el arrase de las canteras de países más desfavorecidos  y en el desarraigo que sufren aquellos a los que la fortuna no favorece en sus pretensiones de gloria. Y en que los equipos importantes tienen una cuota de rivalidad entre ellos que también se juega en sus canteras y escuelas de fútbol. Y es importante no perder de vista que esos niños no son secuestrados, ni son cedidos por los clubes como únicos dueños, en última instancia son cedidos por sus padres o tutores, a los que los clubes prometen un futuro al que, a lo mejor, no se llega nunca.

La defensa de los menores del mundo del apetito depredador de los grandes clubes afecta a muchos miles de ellos que simplemente pretenden jugar porque les gusta, al amparo de uno de los miles de pequeños clubes que están esparcidos por toda España. Y es que para jugar tienen que presentar una lista de documentación importante sobre su situación familiar y laboral. Contratos de trabajo de padre y madre, por ejemplo. Que tal como está el patio del empleo puede ser requisito insalvable. Eso sí, los españoles nacidos y empadronados en España pueden jugar sin más trámite que su partida de nacimiento o DNI.

El reglamento de la RFEF interpretado en la circular de febrero de 2015, siguiendo la normativa FIFA, no solo no ha resuelto el problema que había, sino que lo ha endurecido hasta el absurdo, despreciando las normas del ordenamiento vigente. Y esas normas operan sobre niños menores de 10 años, intentando limitar su derecho a jugar fútbol en un equipo. No solo a los extranjeros, también a una parte de los españoles.

De hecho la RFEF de fútbol exige unos requisitos diferentes para jugar a los niños españoles nacidos biológicamente de padres españoles y empadronados en España, a los niños españoles adoptados en algún procedimiento de adopción internacional, y  a los niños españoles que inicialmente tenían nacionalidad de otro país. Los españoles “de pura cepa” tienen unos derechos adquiridos, los otros serán españoles pero se les considera unos advenedizos a tal sagrada condición cuando de jugar al fútbol en categoría alevín y benjamín se trata. Cualquier jugador extranjero o español no de origen debe pasar antes por el examen de la RFEF antes de poder ser inscrito.

SOS Racismo Madrid @sosracismomadrid ha presentado una queja formal ante el Defensor del Pueblo porque tal discriminación le parece inadmisible desde cualquier punto de vista, incluido el Constitucional.  Desde aquí, todo mi apoyo.

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Sonia Canay. Gestora administrativa
Departamento Jurídico de SIGA
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