Integración social. Lo que todo español tiene que defender

Para acceder a la nacionalidad española por residencia, como ya hemos comentado en otras ocasiones, es necesario acreditar un cierto grado de integración y conocimiento de la sociedad española. Se supone que el punto común de nuestros valores cívicos está en la Constitución, si bien no podemos ignorar que en nombre de la misma Constitución es perfectamente posible ver a dos o más de nuestros partidos políticos democráticos convocando manifestaciones para defender posturas opuestas.

Una parte de los extranjeros que se establecen en España pertenecen a culturas con las que se supone un español medio no se identifica en absoluto. Particularmente, yo llevo años buscando al español medio, que debe ser un ser humano dubitativo hasta la bipolaridad, miembro de una  mayoría silenciosa cuya voz se apropian otros españoles que de español medio no deben tener nada. La extrapolación de los rasgos comunes de los  españoles es una tarea ideal para Sísifo.

En un expediente de nacionalidad se toma al solicitante y su adaptación al idioma como primer punto. Tras la valoración de esa capacidad de comunicarse con los que van a ser sus compatriotas, se intenta averiguar qué grado de curiosidad ha despertado en el solicitante la geografía que le rodea, si lee el periódico y si acepta las normas básicas de convivencia. Todo ello porque pedir la nacionalidad española debiera trascender de la comodidad de despreocuparse de renovar documentación o de  la posibilidad de establecerse en Europa y debiera ser un acto de adhesión a una comunidad con la que uno empatiza. Digamos también  que España no hace grandes esfuerzos para que ese sea el concepto.

La Audiencia Nacional ha decidido, hace apenas un mes, denegar la nacionalidad española a un residente que, a pesar de entender, hablar y escribir con soltura en castellano,  manifiesta una desidia absoluta con respecto a las instituciones y  la geografía, además de rechazar valores básicos como la igualdad entre hombre y mujeres y el derecho a que dos personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio. Lo que nos lleva a varias conclusiones:

.- No es discutible como valor básico de nuestra sociedad la igualdad entre hombres y mujeres. No es una discusión que se verbalice con frecuencia, cierto, pero es evidente que es un tema en el que la sociedad aún tiene mucho que avanzar.

.- Tampoco es discutible como valor básico de nuestra sociedad que dos personas del mismo sexo tienen el mismo derecho a casarse que dos personas de distinto sexo, siendo todavía más evidente que una parte de la sociedad española aún lo discute.

La sentencia también aclara como dato relevante que el solicitante no es persona de edad avanzada, sino un adulto que roza la cuarentena. Lo que nos lleva a pensar que la Audiencia Nacional entiende que tener más de 70 años es motivo suficiente para que sea aceptable, al menos en el contexto de la petición de nacionalidad creer en la supremacía masculina y en la negación de derechos, por razón de la identidad sexual.

Acceso a contenido experto para gestores

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

Busca el logo , garantía profesional.

SIGA

Sonia Canay. Abogada. Departamento Jurídico-laboral de SIGA
Esta entrada fue publicada en Extranjería y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>