Excepciones al permiso de trabajo: los trabajadores de la fe

Permiso de trabajo para religiososPara cualquier comunidad globalmente considerada, los representantes de la confesión religiosa que profesan mayoritariamente merecen un gran respeto y forman parte de la urdimbre fundamental que mantiene y hace evolucionar o incluso involucionar sus costumbres. En la idea de respetar la libertad religiosa, la ley de extranjería abre la mano en la situación jurídica de la jerarquía y los ministros de culto de las distintas confesiones religiosas, que no necesitan de un permiso de trabajo convencional, de hecho están exceptuados de la obligación de obtenerlo. No es una generosidad burocrática española, es lo habitual en cualquier país medianamente desarrollado.

Eso sí, no vale cualquiera que alegue que tiene una vocación religiosa o una vida activa en cualquier comunidad. Las religiones que gozan de este privilegio son tasadas, ya que debe ser un trabajador de una iglesia, confesión, comunidad religiosa u orden religiosa que figure inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia. La religión es lo bastante importante para el estado como para tener una Subdirección General de Relaciones con las Confesiones, que depende orgánicamente del Ministerio de Justicia.

Además de ser de una confesión escrita deben tener la condición efectiva, demostrable, y actual de “ministro de culto, miembro de la jerarquía o religioso profeso”, todo ello según las normas que la concreta confesión religiosa tenga implantadas. La condición de religiosos en activo es necesaria porque las actividades que se les autoriza a desarrollar en España sin permiso deben ser estrictamente religiosas.

En el caso de religiosos que pertenezcan a una orden, se permite fines “meramente contemplativas o respondan a los fines estatutarios propios de la orden”, lo que no se autoriza al abrigo de la excepción de permiso de trabajo es trabajar en ocupaciones convencionales sin carácter religioso. No se incluyen en esta excepción al permiso “seminaristas y personas en preparación para el ministerio religioso” ni “las personas vinculadas con una orden religiosa en la que aún no hayan profesado, aunque realicen una actividad temporal en cumplimiento de sus estatutos religiosos”.

De todas formas, la entidad que haya solicitado la excepción del permiso de trabajo tiene la obligación de hacerse cargo de los la manutención y alojamiento (no cabe el ministro religioso indigente o subsidiado por ayudas públicas personales), y deben cumplir con la normativa sobre Seguridad Social, que está específicamente regulada para el clero.

Todos estos extremos con certificable, y sobre esas certificaciones el estado autoriza la estancia del religioso en activo. Eso sí, no le da patente de corso para predicar algo que vaya contra el orden establecido en el país de acogida.

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SIGA

Sonia Canay. Gestora administrativa
Departamento Jurídico de SIGA
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