Charlie Hebdo, extranjería e inmigración. Mezclando churras con merinas

El pasado miércoles un par de franceses fanáticos decidió asesinar a otros doce franceses con la excusa de la defensa de una visión específica y sanguinaria de Dios.

Asesinaron a siete periodistas, un corrector de pruebas, un director de un festival que estaba casualmente allí, un escolta, un obrero de una empresa de mantenimiento y un policía. Entre los difuntos, al menos dos no habían nacido en Francia: Wolinski nació en Túnez y Moustapha Ourrad nació en Argelia. Al menos dos eran musulmanes y uno era, al igual que  los terroristas, francés de nacimiento y con familia de origen argelino.

La excusa utilizada para tamaña salvajada es que la revista, que es una revista satírica cuyo objetivo principal es no dejar títere con cabeza, había osado  publicar varias caricaturas de Mahoma.

El problema con esas caricaturas para un musulmán no es solo la posible ofensa por el texto, sino el mismo hecho de dibujar a Mahoma que, siendo un hombre, no quería que su imagen fuese representada y adorada en detrimento de Alá. Los musulmanes, en general, no pueden dibujar personas o animales. Los dibujantes de las caricaturas no eran musulmanes, por tanto, en puridad, no tenían límite alguno para sus diseños. Una cosa es autolimitarse y otra cosa es imponer límites a los demás.

Los dos asesinos fanáticos en cuestión eran franceses y estaban en el punto de mira de las autoridades. No es que las actuales leyes los hiciesen pasar desapercibidos, ni siquiera eran muy discretos. Identificados, escolarizados, encarcelados,  documentados en Francia. De origen argelino, matizan.

Argelia fue parte del territorio francés, una colonia desde 1830 hasta 1962. Nadie obligó a Francia a tener una colonia o a conservarla durante más de 130 años. Los nacidos en Argelia en ese tiempo eran franceses, posiblemente los padres y abuelos de estos individuos también nacieron en suelo francés.

La ley francesa considera franceses a los niños nacidos en Francia antes del 1 de enero de 1994, de padres nacidos en las colonias de ultramar antes de su adquisición de la independencia. En resumen, los asesinos en cuestión NO ERAN INMIGRANTES, no tuvieron que tramitar un permiso, eran franceses de origen argelino al igual que Zinedine Zidane o Karim Benzema. Parece que tendemos a buscar una pureza genealógica en la nacionalidad que está un pelín fuera de contexto. Volvemos a lo del castellano viejo, que quizás nunca habíamos abandonado.

Se habla ahora de limitar una serie de libertades en pro de la seguridad. Endurecer las normas, controlar las redes sociales, limitar la entrada, justificar las devoluciones en caliente, examinar a los inmigrantes… todo se mezcla. Como es un tema de Estado hay rápidamente un acercamiento entre los dos grandes partidos para endurecer de forma, por ahora  inconcreta, el Código Penal.

Que el contrario de seguridad es inseguridad es de primero de Barrio Sésamo. La libertad no tiene nada que ver con esto. La educación tendría que ser un objetivo fundamental en este plan.

Que la integración y el respeto mutuo es posible (y es lo habitual) resulta evidente para cualquiera que quiera verlo, hay miles de musulmanes vertebrando Europa. Las víctimas principales del fanatismo yihadista son otros musulmanes, fuera del territorio europeo, que además ven cómo la política y la economía de su zona están condicionadas por el control de los recursos a través del terror. Los europeos, no es que nos movilicemos mucho sobre el asunto cuando nos toca fuera, salvo quizá para comprar petróleo o vender armas.

Las normas que ahora se debaten y las que se propone desde las posturas más radicales de impedir la entrada de trabajadores, limitar la libre circulación, imponer un determinado tipo de modelo de integración… no hubieran impedido la masacre del 7 de enero. Como máximo hubiera impedido a una de las víctimas, el corrector, acceder a la nacionalidad francesa o llegar a trabajar en Francia.

 

Acceso a contenido experto para gestores

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

Busca el logo , garantía profesional.

SIGA

Sonia Canay. Abogada. Departamento Jurídico-laboral de SIGA
Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>