BREXIT: ¿Y ahora qué pasa con mi residencia en España?

¿Qué pasa con los británicos residentes en España tras el Brexit?Como probablemente sabrá el lector, el Reino Unido ha votado, por un margen escaso, a favor de abandonar la Unión Europea, que es una asociación a la que pertenece desde el 1 de enero de 1973. Sobre si han votado bien o mal, sobre si están o no arrepentidos, sobre qué franja de edad ha volcado la balanza, sobre la franja de edad que se queja cuando no ha ido a votar y las tensiones territoriales se han escrito ya cientos de páginas.

A mí no deja de admirarme que haya algún político británico muy a favor de salir de la UE que ahora diga que salir sí, pero conservando la libre circulación de mercancías y personas en lo que favorece a los ciudadanos británicos, además de gran parte de la legislación común. Es un quiero todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes, en un ejercicio importante de cinismo en el que un socio que se va pretende imponer condiciones a los que se quedan. Me sorprende que no haya caído en que, incluso en ese escenario, en adelante no tendrán opinión ni capacidad de negociación en asuntos que podrían acabar afectándoles.

El referéndum no implica de forma automática que el Reino Unido se vaya. El mecanismo de retirada previsto no es una votación, es el artículo 50 del Tratado de la Unión, un socio comunica al Consejo su intención de marcharse. Y parece que a los británicos les está costando hacer la petición. Es una situación inédita, inesperada por quien la provocó.

El Reino Unido nunca ha estado integrado totalmente en la Unión Europea. No participó en la moneda única y toma el acuerdo de Schengen de forma parcial. Tiene una forma de entender el derecho de un perfil diferente al del resto de Europa. Ha marcado una referencia fundamental en la burocracia europea, el uso del inglés, que ahora tendría que desaparecer como lengua franca porque no quedaría ningún país que lo tenga como idioma oficial (Irlanda y Malta pidieron el gaélico y el maltés porque el inglés ya estaba cubierto, siendo además países con poca población).

Los británicos a día de hoy están claramente adscritos al amplio derecho a la libre circulación de personas en el territorio de la UE, y muchos llevan años asentados fuera, tratados en igualdad de condiciones con los nacionales de cada país de la UE en el que se integraron y no como extranjeros. Curiosamente, a esos británicos más cosmopolitas y más afectados por la decisión no se les permitió votar. Y la pregunta que se hacen es ¿qué pasa conmigo?

En los próximos meses, nada. Las condiciones de la retirada están por negociar. No se descarta que se habilite un acuerdo parecido al de Noruega o Suiza, cuyos ciudadanos y mercancías tienen un alto grado de libre circulación dentro de Europa. Aunque no hay que perder de vista que son países con la población comparable a la de la provincia de Madrid, que no es lo mismo que el volumen humano del Reino Unido. Y que las condiciones de salida del Reino Unido deberían jugar un papel disuasorio para otros países que pudieran querer seguir la misma senda, por lo que es poco probable que se salve la situación a base de convenios bilaterales.

De no negociarse algo en ese perfil, los británicos se encontrarán de bruces con el muy restrictivo régimen general de extranjería. A los que estén trabajando y cotizando a la Seguridad Social se les cambiará el permiso y no notarán diferencia mientras sean trabajadores activos. A los que residan sin trabajar se les exigirá que cumplan las condiciones para la residencia no lucrativa, esto es, acreditar que disponen para su sostenimiento mensualmente el 400 % del IPREM (2.130,04 euros) más 532,51 euros por cada familiar que tengan a cargo, además de un seguro médico que cubra su atención sanitaria. Muchos no podrán alcanzar esas cifras. Malo para ellos y malo para las microeconomías en las que están integrados.

Eso sí, es de esperar que el Reino Unido trate a españoles y demás europeos tal y como ellos sean tratados. Así estamos, ante una negociación histórica, en la que todos tenemos mucho que perder y no parece haber talento político para encontrar lo que podríamos ganar.

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

Busca el logo , garantía profesional.

SIGA

Sonia Canay. Gestora administrativa
Departamento Jurídico de SIGA
Esta entrada fue publicada en Extranjería y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>